Editorial

Yahoo respuestas: ¿Quién es Marilina Bertoldi?

Por Carla Farinola (*)

El clima de época se hace sentir, descalabra los cimientos de una socialización tendiente al privilegio y al honor exclusivamente masculino. Podemos verlo, podemos vivenciarlo en nuestra propia piel, y ahora más que nunca podemos escucharlo. La edición 2019 de los premios Gardel no pasara a la historia como una más. Las mujeres estamos, somos, ahí, acá; justo en el lugar donde nos dijeron que no podíamos ocupar. El Otro , el gran Otro –y nótese que hasta el mismo lenguaje disfraza esta metódica culturalización- se desvanece para hacer paso a una fuerza que fue relegada a los rincones. El otro ya no es tan él sino que ahora ser ella entra en juego. Otra, la otra, la segunda artista en ganar un Gardel de Oro. Y esa otra que tantas preguntas invoca es justamente Marilina Bertoldi.

“Who the fuck is Marilina Bertoldi?” se inscribe en una remera hecha meme que interactua con un tweet de la flamante artista. Nacida un 13 de septiembre de 1988, proveniente de Sunchales, provincia de Santa Fe irrumpe una voz nueva y autogestiva al canon musical. Instalada en Buenos Aires en su post-adolescencia, Marilina se recibe de Directora de arte en publicidad y al unísono transita las primeras experiencias como solista tarareando canciones ajenas. En 2010 sube una canción propia, “Si no ves” a Youtube e inmediatamente se viraliza. Allí comienza definitivamente la historia de una artista que tiene mucho para brindarnos. Formaliza su sentir y crea la banda “Marilina Connor Questa” que luego se reducirá a “Connor Questa”. Despues de cinco años y dos trabajos discográficos (“Somos por partes” y “Fuegos al universo”) deciden separarse. En paralelo a su banda, Marilina realiza en 2011 El peso del aire suspirado y en 2014 La presencia de las personas que se van. A partir de su tercer material de estudio como solista “Sexo con modelos” lanzado en la plataforma Spotify en 2016 comienza su definitiva irrupción en el rock argentina. Dicho álbum es nominado como mejor disco de rock en los Latin Grammy Awards ese mismo año y en 2017 gana el Premio Gardel a la Musica,como Mejor Álbum Artista Femenina de Rock. Este año corono su trayectoria con un Gardel de oro por su álbum “Prender un fuego”,segundo premio dado a una mujer, Mercedes Sosa, 19 años despues. Si bien es una gran victoria para nosotras en general, su discursividad viene a patalear muchas de las estructuras oxidadas del rock argentino. Y en buena hora.

En primera instancia, Marilina reivindica la premiación a artistas nuevos, jovenes. Ella proviene del espacio llamado alegóricamente under,un espacio donde prima la autogestión, el cual se nutre de artistas con todas las letras que se salen de los márgenes del “folclore” cultural. Hablando de una ceremonia que permea el deber ser de la música nacional, su triunfo es el triunfo de muchos. La multiplicidad existente en la escena independiende no suele ser reflejada por los grandes medios que tienden a una homogeneización de las particularidades. La tecnología al alcance de la mano –plataformas como Youtube y Spotify- permiten la visibilizacion y el consiguiente poderío que la misma juventud, harta de la exclusión, impone. Marilina misma lo charla en Pagina 12 “ Hay algo que no está sucediendo y es importante de entender, que es que la juventud no está escuchando la radio, no está viendo la tele. Estamos optando por nuestros propios espacios de poder y de escucha, y basta. “

En esta misma entrevista plantea un recorrido histórico en el que el rock fue reiventandose y cediendo sus privilegios, dando lugar al choque cada vez más evidente al mainstream canónico. Respecto a la coyuntura actual expresa: “Creo que es un momento histórico en el cual se le ha dicho al rock que murió hace muchos años y yo siento que el rock de los hombres murió. En realidad, lo que nos tienen que dar es espacio a personas que con solo pisar el escenario generan un impacto y una llamada de atención que ningún hombre puede generar con su voz” Acorde a ello parece ser una frase de su canción Y deshacer: “Hey! Porque no te callas y me dejas respirar?” Se nos presenta aquí un doble temblor paradigmático.

En primer lugar,se nos invita a hablar de la representabilidad de la figura de la mujer como artista, que busca destacar más su faceta artista que mujer. Es decir, se retoma la discusión en la cual el género es condescendiente al arte en surgimiento. Nos queremos reconocer artistas y luego mujeres, y queremos que el espacio nos pertenezca. Es una lucha que se esta dando dentro de muchos ámbitos y la música, con su carácter salir-de-la-caja, no puede y no debe quedar afuera.

Siguiendo esta línea de la doble opresión, Marilina da un paso más. Se reconoce lesbiana antes que mujer. Esto implica un grito desaforado a un tema aun tabú en el conservadurismo argentino: el quiebre de la heteronorma y la bienvenida a la multiplicidad de generos, orientaciones sexuales y autopercepciones. Viene a agitar una bandera necesaria no solo dentro de la música, sino dentro de la argentinidad en sí. Bien sabemos que los derechos adquiridos nada valen si no son acompañados por una legitimización que permita, en parámetros concretos, afirmar su incersion y su mera existencia. Una vez que se piense en artistas y personas en pluar antes que en la estricta restricción mujer-varon- heterosexualidad, se puede pensar en el impacto y la llegada real al publico que esto a su vez permitiría.Y esto mismo aplica a toda la infraestructura de la organización societal. Al respecto, afirma: “No solo nos podemos identificar con el discurso de un hombre, con cómo el hombre ve al amor, al odio, la bronca, el rock. Podemos identificarnos con una mujer, con una lesbiana, con un gay, trans o travesti. Y eso nos va afectar muy bien en nuestras vidas, porque habremos empatizado con alguien que habló de algo que sentíamos. En el momento en que conectás con una persona que está en un escenario, empezamos a sacar del medio el tema del género. Por eso es importante, porque ya trasciende a la música, es un gran mensaje para todes. “

Marilina llega a escena para destrozarlo todo, como bien sabe hacerlo el rock. Nos permite ver de cerca la autentica necesidad de legitimización de sectores que han tenido una larga historia de sublevación. La contemporaneidad y el furor la acompañan, es cierto. Sin embargo es innegable que detrás de la reivindicación y el boom de exposición se encuentra una artista que tiene mucho para enseñarnos tanto a nivel societal como a nivel musical. En su canción “Sexo con modelos” , la frase Somos la muerte de un ciclo bien podría tomarse como un resumen de todo lo que implica su figura. El lugar galardonado de ese Otro se acabó, es el momento exacto en el exacto lugar para que las otras, les otres y los otros asciendan desde el subsuelo a la pantalla chica, grande, al celular, al dispositivo y a todos los espacios que requieren una reinvención. El final de su discurso en los premios Gardel es sublime y sintetiza todo lo que las palabras no alcanzan a narrar “¡Entréguennos estos premios! ¡Dennos estos lugares que vamos a cambiar la música! Vamos a acercarlo a la juventud que es lo que hace falta para estos premios que están un poco olvidados. “

 

(*) Carla Farinola se define como cuasi-escritora en proceso desde el tercer cordón del conurbano bonaerense. Estudiante de Comunicación Social en la UBA y aficionada enfermiza por las letras.

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