Salud & Bienestar

¿Decidimos con la cabeza o guiados por las emociones?

¿Y si acepto el trabajo A, o el trabajo B?, ¿Si le digo tal o cual cosa?, ¿Si me separo por tal motivo?, ¿Si viajo en busca de….?. Muchas veces nos encontramos en situaciones donde se requiere tomar una o más decisiones, que por supuesto afectarán inevitablemente nuestro futuro con una seria de acontecimientos o eventos en consecuencia, también muchas otras veces tomamos decisiones instantáneas, comportamientos que implican un desencadenamiento de respuestas, convirtiéndose entonces, aquella conducta como una decisión automática.

¿Qué partes del cerebro están involucradas en la toma de decisiones?, ¿Qué estructuras cerebrales entran en actividad?, ¿hay decisiones correctas o incorrectas?, ¿Cómo saber si una decisión es mejor o peor?

En #JotaPosta dialogamos con el Licenciado Diego M. Herrera, Psicólogo clínico (MN: 63.686), Universidad de Buenos Aires y  Director del Dpto. de Neurociencias de E.I.C.C. ( Equipo interdisciplinario cognitivo Comportamental) para abordar estos interrogantes.

“Las investigaciones de las neurociencias, por medio de las neuroimágenes – explica el profesional – han detectado que el origen de muchas situaciones de la vida cotidiana en donde sentimos emociones de un modo intenso ( por ejemplo ansiedad, angustia, miedo)  el sistema límbico (la amígdala, hipotálamo) está involucrado en las mismas”

“Luego estas emociones son procesadas por los niveles superiores del cerebro (neocortex), o bien actúan independientemente generando una respuesta: llanto, ataque, ira, inhibiciones, invalidez” detalla.

En este sentido Herrera informa que “existen vías nerviosas que conectan este sistema emocional con el sistema superior de pensamiento racional, pero este último es más nuevo en la escala evolutiva, siendo el sistema límbico más antiguo en la línea evolutiva de los mamíferos”.

“Si ha primado este funcionamiento durante muchísimos miles de años más que el neocortex, ¿Por qué cambiarlo?, ya que si ha permanecido, es porque nos ha ayudado a lo largo de la historia a sobrevivir y adaptarnos a diferentes condiciones ambientales” entiende y agrega “su conexión nerviosa con el sistema límbico es 300 milisegundos más lento, entonces en momentos prima la respuesta emocional del sistema límbico”.

Respecto a lo que sucede a nivel nueronal en cada toma de decisiones, Herrera detalla que “a partir de esta “activación emocional”, muchas veces tomamos decisiones que no son ni buenas ni malas, ni correctas o incorrectas, simplemente podemos valorarlas como “funcionales o disfuncionales” en cuanto al aspecto adaptativo

del medio”.

“Hay que aclarar que este sistema emocional puede ser “activado” internamente (recuerdos, pensamientos, imáge

Lic. Diego M. Herrera

nes), o por algún evento externo” – anuncia – “Por ejemplo, ante una pelea de pareja en algún sitio social y publico, ejemplo un restaurante, no sería muy funcional responder ante ella y sintiendo enojo o tristeza, revoleando mesas, tirando platos, o alguna conducta similar, para ello contamos con el neocortex, específicamente el área prefrontal, encargada de inhibir este tipo de comportamientos desadaptativos”

“Entonces, continuando con la lógica anterior, “estando activados” emocionalmente, muchas veces tomamos decisiones, disfuncionales, y desadaptativas para nuestra conservación como especie, para lograr alguna meta u objetivo especifico, o simplemente para ser más aptos ante los cambios del ambiente, ante una situación específica, por ejemplo, a partir de leer un mensaje o estar sintiendo emocionalmente algo especifico, intenso, y displacentero, citaremos otro ejemplo, desaprobar un parcial o final de una carrera universitaria, decidamos “dejar la carrera”, por considerarnos “no aptos”, que “no podemos”, y cualquier tipo de pensamiento disfuncional producto de este razonamiento emocional que describimos líneas atrás” concluye.

Aplicando un razonamiento emocional, Herrera refiere que existen altas probabilidades de que la toma de decisiones “nos garantice un alto malestar,  disfuncionalidad e interacción con nuestro ambiente, a partir de razonamientos y pensamientos distorsionados con respecto a la realidad y el medio, por ejemplo generalizando excesivamente, teniendo un pensamiento de tipo todo o nada, personalizando situaciones que no tienen que ver con nosotros, percibiendo negativamente nuestro mundo, futuro y nuestros vínculos”.

Por el contrario ante un razonamiento racional, el “alto funcionamiento del lóbulo prefrontal, llamado también cuarto cerebro, garantizaría una respuesta más adaptativa y funcional en relación al medio y a los objetivos propuestos por cada uno. Justamente, al primar las partes cerebrales más antiguas, y al ir desarrollándose luego sistemas más nuevos como el neocortex, surge esta alternancia en la toma de decisiones”.

Sugerencias ante la activación emocional:

–      Intentar racionalizar lo que está sucediendo

–      Auto-observar nuestro comportamiento

–      Pensar en qué tipo de conductas son más favorables para las metas y objetivos propuestos.

–      Pensar en el futuro y planificar funcionalmente de acuerdo a objetivos y valores.

–      Aceptar las emociones, sabiendo que son parte natural del ser humano, y que no son reflejo del mundo.

–      El famoso “contar hasta 10” y luego responder o actuar, esa frase tiene su base en lo descripto en este artículo.

–      Hay evidencias que la meditación Mindfulness estimula el córtex prefrontal

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