Salud & Bienestar

Neuroplasticidad y Estilo de Vida

Antiguamente el desconocimiento por parte de la ciencia y por lo tanto de la sociedad acerca del funcionamiento cerebral, su dinámica y el modo en que es afectado por la relación con el ambiente,  ha llevado a pensar que no hay nada que hacer contra el deterioro de las funciones cognitivas o envejecimiento, por ejemplo con la perdida de algún tipo de memoria, disminución de la atención, lentificación del razonamiento, tareas motrices, etc.

Pero esa información es incorrecta, si bien a lo largo del tiempo se lentifica la plasticidad neuronal, hoy se sabe gracias a la tecnología que se dispone en los estudios cerebrales (resonancia magnética funcional, emisión de positrones, tomografía por contraste, etc.), que existe lo que se llama #Neuroplasticidad.

En #JotaPosta consultamos al Licenciado Diego M. Herrera, Psicólogo clínico de la UBA (MN: 63.686) y Director del Dpto. de Neurociencia Cognitiva de E.I.C.C.( Equipo interdisciplinario cognitivo Comportamental) para que nos comente acerca de la plasticidad neuronal?,

“Es la capacidad que tiene el individuo en su cerebro de realizar cambios en la forma, función, y conexión de sus neuronas, para poder adaptarse mejor al ambiente que le acontece, y así responder de un modo más eficiente a las exigencias de su medio, sea tanto en sus comportamientos, pensamientos, e incluso emociones, ya que lo que somos esta allí, en la configuración cerebral, nuestras relaciones interpersonales, la relación con nuestro ambiente, en el modo en que las neuronas se conectan, se comunican” explica Herrera.

“Es por ello que no importa tanto la cantidad neuronal, sino la cantidad de conexiones entre ellas”  detalla y agrega que “ello es lo que formara múltiples circuitos para responder más flexible (y adaptativamente, por lo tanto más funcional) a los cambios o retos de nuestro ambiente en el cual vivimos y nos movemos”.

Teniendo estos datos que nos aporta la neurociencia, ¿Cómo podemos hacer uso de ellos?

“Entendemos como “estilo de vida” al conjunto de hábitos, conductas, que una persona realiza en un determinado momento, teniendo este una característica relativamente estable, aunque bien puede cambiar por múltiples variables, eventos inesperados, situaciones traumáticas por ejemplo” define el profesional

“Pero, ¿Qué sucede si nuestro estilo de vida no es funcional?, es decir, no es saludable para con nosotros mismos, por ejemplo: comer en exceso, mirar muchas horas de televisión, el sedentarismo, pocos vínculos sociales o aislamiento, fumar, y un largo etcétera que cada uno podrá identificar fácilmente” se pregunta para luego explicar que “es ahí donde la Neurociencia, como un conjunto de disciplinas ocupadas de estudiar el cerebro en diferentes contextos y condiciones, es donde sus hallazgos y descubrimientos nos aportan modos de modificar y mejorar nuestra calidad de vida”.

“Los descubrimientos de los últimos años aportan esperanza en la modificación y el mejoramiento de vida, dando cuenta de que nuestro cerebro puede cambiar, si por ejemplo, padecemos alguna lesión especifica,  puede compensarse desde otro lugar, el aprendizaje nunca termina, lo que si puede llevar más tiempo, y sabiendo todo esto, se puede realizar una “rehabilitación”, o estimulación, para entrenar aquellas cuestiones con las cuales tengamos dificultades” argumenta Herrera.

“Podemos observar como el cerebro posee una estructura moldeable, es decir, que con diferentes estímulos se pueden generar cambios en él y estos cambios se manifestaran en nuevos comportamientos, pensamientos, y emociones. A su vez el nuevo estilo de vida refuerza estos cambios, haciéndolos más duraderos, así entonces nuestro cerebro no solo es plástico y moldeable, aprende continuamente creando nuevas redes neuronales, sino que también al repetir las nuevas conductas se refuerzan las conexiones interneuronales, por ejemplo, si siempre realizamos un mismo habito, las neuronas o la parte del cerebro que se ocupa de esas acciones, pensamientos o emociones, tenderán a repetirse, como cuando uno viaja a algún sitio, por economía neurológica solemos ir por el mismo lugar, y mientras poder realizar otras actividades. Así se “automatiza” el patrón de comportamientos y uno puede enviar mensajes por celular mientras camina, o manejar un vehículo sin pensar conscientemente en el recorrido, e ir resolviendo un problema por ejemplo” analiza.

Si un individuo decide cambiar de recorrido, esta nueva acción a partir de una decisión voluntaria y consiente (es importante tener en cuenta esto, ya que uno puede hacer cosas para estimular cambios en el cerebro), es probable que requiera más esfuerzo mental, mayor atención, conocer las nuevas calles, dedicarse solo a eso (y ya no mirar el celular), y esto crea y genera cambios en el cerebro, nuevas conexiones, un esfuerzo que a pesar de eso, nos beneficia porque genera flexibilidad. La flexibilidad es la capacidad de responder de distintas maneras ante la resolución de un problema.

Lic. Diego M. Herrera

Por lo expuesto, sabiendo que nuestro cerebro siempre aprende, y mientras más nos esforcemos en una tarea que demande esfuerzo mental, nuestro cerebro aumenta su capacidad funcional, es decir, crea nuevas conexiones, conecta neuronas de diferente manera, aumento o disminución de neurotransmisores, que se manifestaran en una mejor calidad de vida, o en un envejecimiento saludable, por decirlo de algún modo.

En este sentido, Herrera, entiende que “Gracias a los estudios cerebrales de individuos realizando tareas, que la lectura estimula y mejora la memoria, amplia el vocabulario, mejora la atención, la resolución de problemas genera flexibilidad, la meditación control de los impulsos, aprender cosas nuevas, sea un idioma, viajar, conocer gente nueva, todo eso nos saca de nuestra zona de comodidad, que son las mismas cosas , rutinas, hábitos que hacemos siempre, para adentrarnos en una zona de aprendizaje acorde con nuestros valores, donde nuevos ambientes, contextos, personas, datos, ingresan a nuestro cerebro por distintas vías sensoriales, modificando la forma de ver el mundo, a nosotros mismos, a los demás, y todo eso ocurre porque hay cambios cerebrales y en nuestros esquemas cognitivos”.

La importancia de lo social es una variable muy fuerte, es decir, tiene mucho peso en la forma en que moldea nuestras conexiones neurológicas, manifestándose en un tipo de carácter, procesos cognitivos específicos, los amigos, la familia, etc.

En conclusión, conociendo la capacidad neuroplástica que tiene nuestro cerebro, “es conveniente la buena difusión sobre estas capacidades, como hacer uso de las mismas en la vida diaria, en la vida cotidiana, difundir en colegios, a la misma comunidad de todo esto, para que se sepa que uno es y puede ser activo y generar cambios a voluntad en el cerebro”.

Finalmente el Licenciado recomienda siempre la “supervisión médica y psicológica, o al menos la consulta, para saber cómo están nuestras habilidades, ya sea a través de una evaluación, y saber a partir de allí, en que cosas debemos trabajar”.

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