Editorial

Celiaquía, un Problema donde el Estado parece Ausente

Pese a que en 2009 en Buenos Aires se aprobó  la ley local 3373 de celiaquía (que se complementa con la ley nacional 26.588) poco y nada se hace para cumplir su reglamentación en los bares y restaurantes.

Los propios celíacos señalan que la oferta gastronómica porteña para ellos es muy pobre, y por eso mismo se ven obligados a llevar viandas a sus trabajos. Si bien en la ciudad se ofrecen desde helados (en Volta, Persicco y Freddo) y hasta una amplia variedad de tiendas con productos dietéticos (entre ellos, cerveza), los lugares aptos para celíacos no abundan ni mucho menos. Las cafeterías “libres de gluten” escasean y la vida de quien padece esta enfermedad tiene pocas opciones.

Sergio Abrevaya, Diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Presidente del GEN CABA,  impulsor justamente de la mencionada Ley es claro sobre el tema “Se ignora casi todo sobre la celiaquía y no se conoce el peligro de la contaminación cruzada con gluten en la preparación y manipulación de sus alimentos. La cocina de la celiaquía exige cero contaminación con los TACC. Es decir, si se cocinó en el mismo lugar, o al lado de comida con gluten o si se uso el mismo cuchillo, se corre el riesgo de sufrir los clásicos padecimientos de la celiaquía. Esto marca diariamente la vida del celíaco, con su consecuente impacto social y económico cotidiano, más la preocupación de quienes son padres ante el sufrimiento de sus hijos celíacos”.

Al respecto desde su plataforma política establecen lo importante de darle difusión a este tema que según estudios recientes de la Asociación Argentina de Celiaquía, alcanza a  1 de cada 100 habitantes. En niños, la estadística supone 1 cada 79.

El funcionario manifestó que “Resulta vital promover un sistema de capacitación, monitoreo de la puesta en marcha de las actividades de los locales gastronómicos que deseen adherir al sistema y posterior supervisión por parte de la autoridad de aplicación” y agrega que “resulta muy pertinente que la formación de quienes atiendan al celíaco, manipulen y realicen las comidas libres de gluten reciban los conocimientos básicos sobre la atención, elaboración y almacenamiento de insumos y limpieza de elementos y artefactos de cocina a los fines de preservar dichos alimentos de la contaminación cruzada con gluten mediante la aplicación de dicho protocolo”.

Abrevaya resalta que “Si bien desde las Asociaciones del rubro han incluido en sus programas de formación como manipular este tipo de alimentos, pero todavía su impacto es incipiente. Aun así hace falta una campaña de concientización social sobre el tema, como también establece la Ley”.

Otro punto importante es el económico. En esta línea el Diputado explica que “en la actualidad, los precios de los productos que consumen, se han convertido en un peso doble para la familia con algún integrante celíaco. Tienen serias dificultades para llevar adelante la dieta” y reclama presencia del Estado en el cumplimiento integro de la normativa “La cruda realidad es que hay todavía en el país algunas obras sociales y empresas de medicina prepaga se niegan a darles la asistencia y cobertura necesaria”.

Complejidades estas que grafican, en  parte, las dificultades diarias por las que pasa aquel que un día se entera que todo lo que padecía, tenía que ver con la celiaquía. Un punto en donde el Estado parece no mirar. Un problemática Social que puede ser diferente, porque las herramientas existen, solo hace falta voluntad de ejecución.

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